Guía para la siembra de semillas de plantas exóticas
Guía para la siembra de semillas de plantas exóticas
La siembra de semillas de especies exóticas y tropicales sigue reglas diferentes a la siembra de hortalizas o flores anuales. Las semillas de palmas, cícadas o aves del paraíso tienen cubiertas más duras, tiempos de germinación más largos y desiguales, y a menudo también una vida útil más corta. Esta guía organiza todo el procedimiento: desde la estructura de la semilla y el mecanismo de germinación, pasando por la preparación de las semillas y tres métodos comprobados de siembra, hasta las condiciones, errores y cuidados de las plántulas.
Estructura de la semilla y mecanismo de germinación
Una siembra eficaz comienza por entender qué es una semilla. Independientemente de si se trata de la semilla de una palma, agave o pino, el esquema de construcción es el mismo.
La semilla es una planta en estado latente junto con una reserva de energía, encerrada en una capa protectora. Está compuesta por cuatro elementos principales:
- Embrión – primordio de la futura planta: raíz embrionaria, tallo y cotiledones. Es la única parte viva y en división de la semilla, y su daño significa el fin.
- Endospermo – tejido nutritivo, generalmente la parte más voluminosa de la semilla. Alimenta a la plántula al inicio, antes de que desarrolle un sistema radicular eficiente y aparato fotosintético. En especies con semillas grandes, esta reserva puede durar varios meses de crecimiento. Menos común es el tejido de reserva de origen externo, llamado perispermo – en la mayoría de las especies se absorbe durante la maduración de la semilla.
- Cubierta de la semilla – capa que protege mecánicamente el embrión. En especies con cubierta dura, también actúa como barrera para el agua, lo que es la razón directa para aplicar la escarificación.
- Cobertura externa – restos del fruto, piel o pulpa. Las semillas de fuentes profesionales suelen estar limpias, pero hay excepciones. Un ejemplo son las semillas de ave del paraíso, en las que el penacho naranja de pelos (arilo) debe eliminarse antes de sembrar.
La germinación es una secuencia de tres fases. Primero ocurre la imbibición, es decir, la hinchazón: la semilla absorbe agua y humedece los tejidos. Luego se activan los procesos metabólicos: las enzimas descomponen los materiales de reserva del endospermo en una forma asimilable para el embrión. Solo entonces comienza el crecimiento: primero la raíz embrionaria atraviesa la cubierta, y el cotiledón o la primera hoja aparece con retraso.
Este orden tiene una consecuencia muy práctica: la ausencia de una hoja en la superficie no significa que no esté pasando nada. La semilla puede estar desarrollando la raíz desde hace semanas. Por eso, desenterrar las semillas "para comprobar" es uno de los errores más costosos en todo el proceso.
↑ al índice de contenidosPlantas exóticas y tropicales
Ambos términos a veces se usan indistintamente, aunque no son idénticos.
Plantas tropicales provienen de la zona intertropical, donde la temperatura y humedad son altas todo el año, y la estacionalidad se basa en la estación seca y lluviosa, no en el invierno. Incluye, entre otras, plátanos, monsteras, orquídeas y palmas cocoteras. Sus semillas requieren altas temperaturas para germinar y no toleran el secado.
Plantas exóticas es un concepto más amplio y en realidad relativo – significa especies fuera de la zona climática nativa. Incluye tanto plantas tropicales como especies desérticas, montañosas o mediterráneas: agaves, yucas, olivos, cítricos, pasifloras, araucarias. La relación es unidireccional: toda planta tropical es para nosotros exótica, pero no toda exótica es tropical. En un clima tropical, nuestra abedul sería considerada una planta exótica.
Esta distinción tiene un impacto directo en la siembra. Las especies tropicales con semillas recalcitrantes – es decir, que no toleran el secado ni el almacenamiento – deben sembrarse lo más frescas posible, y su viabilidad se mide en semanas, no en años. Esto afecta a gran parte de las palmas. Las semillas de especies de zonas secas y montañosas suelen ser mucho más duraderas y tolerantes.
También verifica los datos sobre resistencia a las heladas, porque circulan muy distorsionados. Un ejemplo común: Trachycarpus fortunei suele describirse como resistente a −18 °C o −20 °C. En la práctica, ejemplares bien enraizados soportan breves caídas hasta cerca de −17 °C, pero ya alrededor de −12 °C pierden hojas, por lo que con esas previsiones la planta debe protegerse. La diferencia entre “sobrevive” y “sobrevive sin daño” es fundamental aquí.
↑ al índice de contenidosLo que necesitas
El punto de partida son las semillas de procedencia segura. En especies exóticas, la frescura del material de siembra y las condiciones de almacenamiento influyen más en el resultado que cualquier técnica de siembra; ningún método revivirá una semilla que haya perdido su viabilidad durante el transporte.
Especies recomendadas para comenzar
Si estás empezando, elige especies con alta y uniforme capacidad de germinación y plántulas resistentes. Proporcionan una retroalimentación rápida y permiten adquirir rutina antes de pasar a especies más exigentes:
- Washingtonia robusta y Washingtonia filifera – germinan rápido y casi sin fallos
- Agaves y yucas – casi todas las especies son muy fáciles
- Phoenix canariensis, Trachycarpus fortunei, Sabal palmetto
- Adenium obesum, Pachypodium lamerei
- Paulownia tomentosa, Paulownia elongata
- Albizia julibrissin, Albizia saman, Albizia odoratissima
- Mimosa pudica, Mimosa pigra
- Ensete ventricosum, Dasylirion wheeleri, Dasylirion longissimum
Equipamiento según el método
El conjunto depende del método elegido. A continuación, el mínimo para cada uno; encontrarás una descripción detallada en el capítulo siguiente.
Método de bolsa
- Bolsa con cierre hermético de al menos 1 l, preferiblemente de plástico grueso
- Fibra de coco o perlita, o mezcla 1:1
- Fuente de calor estable – preferiblemente alfombra térmica
- Pulverizador
Método clásico
- Sustrato permeable – fibra de coco con perlita en proporción 2:1
- Macetas: para sembrar semillas individuales funcionan recipientes de unos 0,3 l; para siembra colectiva, más grandes pero no altos
- Mini invernadero o propagador, y lo más cómodo es un propagador eléctrico con base calefactada
- Alfombra térmica, pulverizador, termómetro
Método con discos de algodón
- Discos de algodón, papel de cocina o algodón hidrófilo
- Recipiente con tapa transparente
- Pulverizador, fuente de calor, pinzas
Independientemente del método, serán útiles: una lima o papel de lija de grano fino, recipientes para remojar, pinzas y etiquetas. Este último punto suele pasarse por alto, y con varias especies de semillas similares y tiempos de germinación diferentes, la descripción de la siembra es lo único que evita el caos.
↑ al índice de contenidosPreparación de semillas: remojo y escarificación
La cubierta dura que protegía la semilla en la naturaleza se convierte en una barrera en condiciones domésticas. El objetivo de la preparación es permitir que el agua llegue al embrión, nada más.
Escarificación
La escarificación es una alteración controlada de la cubierta de la semilla que permite que esta absorba agua más rápido. Se realiza con una lima o papel de lija, desgastando la cubierta en un solo lugar, lejos del embrión (en las palmas se reconoce por el poro embrionario visible, una pequeña hendidura o "ojo").
Se aplica la regla de la moderación. El objetivo es desgastar la cubierta, no romperla. Para semillas pequeñas bastan unos pocos pasajes; las semillas grandes y muy duras, como Bismarckia nobilis, requieren un tratamiento mucho más intenso. Una escarificación insuficiente solo prolonga el tiempo de espera y no daña la semilla; una excesiva daña el embrión y provoca pérdidas. En caso de duda, desgasta menos.
Las semillas grandes y duras requieren escarificación: palmas, aves del paraíso, cañas y pasifloras.
Remojo
El remojo inicia la imbibición, que es la señal de inicio para todo el proceso. Se aplica a la gran mayoría de especies: palmas, yucas, agaves, cactus y suculentas, árboles, pasifloras, plátanos, aves del paraíso, bambús, sagos y pastos arbóreos. La excepción son las semillas microscópicas, como las de eucaliptos y paulownias, que no se remojan.
El tiempo de remojo aumenta con el tamaño y dureza de la semilla: para Washingtonia basta con 24 horas (mejor 48), las semillas duras de Raphia requieren incluso una semana. El tiempo exacto para cada especie se indica en el paquete.
Cuatro reglas que determinan la eficacia:
- Temperatura del agua: 20–40 °C. Verter agua hirviendo sobre las semillas es uno de los mitos más persistentes y una forma segura de matar el embrión.
- Cambia el agua al menos una vez al día, y con remojos prolongados con más frecuencia. El agua estancada se empobrece en oxígeno y se convierte en un caldo de cultivo para bacterias.
- Peróxido de hidrógeno al final. En especies de germinación larga, añadir una pequeña cantidad de peróxido de hidrógeno en las últimas horas reduce la población de bacterias y disminuye claramente el riesgo de pudrición de las semillas en el sustrato.
- Estimuladores de germinación (preparados tipo seed booster, ácido giberélico) se usan en las últimas horas del remojo. No son necesarios, pero en especies lentas pueden acortar y uniformar notablemente la germinación.
Tres métodos de siembra
En la práctica se usan tres métodos. No compiten entre sí: cada uno corresponde a un tamaño diferente de semillas y a distintas condiciones.
| Método | Para qué semillas | Sustrato recomendado |
|---|---|---|
| Método de bolsa | Palmas y semillas mayores de 2 mm; especies de germinación larga; poco espacio | Fibra de coco (solo) o perlita, eventualmente 1:1 |
| Clásico (siembra definitiva) | La mayoría de semillas no microscópicas | Fibra de coco + perlita 2:1 |
| Clásico (para trasplante rápido) | Siembra colectiva, especies de germinación rápida | Mezcla ligera con perlita o arena |
| Sobre algodón | Semillas muy pequeñas y delicadas | Sin sustrato – algodón, papel de cocina o algodón hidrófilo |
El denominador común de los tres: nunca uses tierra de jardín ni sustrato pesado y arcilloso. La razón se explica en el capítulo sobre errores.
Método de bolsa
Siembra en bolsa cerrada con cierre hermético. El método más eficaz para palmas, especialmente especies con semillas grandes: Bismarckia, Raphia, Howea, Jubaea, Livistona. Adecuado para todas las semillas con diámetro superior a 2 mm.
Su ventaja es la estabilidad del microclima y el mínimo mantenimiento: la bolsa cerrada mantiene la humedad durante semanas. Otra ventaja es el ahorro de espacio: en una sola bolsa se pueden germinar varias decenas de semillas a la vez y trasplantarlas individualmente a medida que germinan. Para especies que germinan durante meses, esta es definitivamente la solución más cómoda.
Paso a paso:
- Prepara las semillas (escarificación y remojo según el capítulo anterior).
- Toma una bolsa de cierre hermético limpia y sin usar. Elige la capacidad según la cantidad y tamaño de las semillas: para 10 semillas de Trachycarpus fortunei basta una bolsa de 1 l, para 50 semillas de Jubaea chilensis se necesitará una bolsa de 5–6 l.
- Humedece el sustrato al nivel adecuado. Patrón de humedad: la fibra comprimida en la mano debe soltar una o dos gotas, no un chorro. Este es el parámetro más importante en este método.
- Llena la bolsa con sustrato hasta aproximadamente ¼ de su capacidad.
- Distribuye las semillas sobre el sustrato.
- Cúbrelas con una capa de sustrato de grosor similar.
- Rocía suavemente con agua y cierra la bolsa dejando aire dentro; el embrión respira y necesita oxígeno.
- Agita ligeramente para mezclar el contenido.
Coloca las bolsas en un lugar con temperatura estable. La alfombrilla calefactora es una solución mucho mejor que un radiador, que solo calienta en temporada y produce temperaturas muy variables; las fluctuaciones son peores para la germinación que una temperatura constante un poco por debajo del óptimo.
Regla clave: la bolsa debe reposar. Ábrela solo cada 5–7 días durante 15–30 minutos, aprovechando para controlar la humedad y rociar si es necesario. Revisar y mover las semillas a diario desajusta el microclima y daña las raíces emergentes. Cuando veas la primera hoja, prepara una maceta con sustrato y trasplanta la plántula; no hay prisa, en la bolsa estará segura durante varias horas más.
Método clásico
Siembra en macetas o recipientes llenos de sustrato. Es el método más universal, adecuado para palmas, yucas, drácenas, suculentas, pasifloras, plátanos, aves del paraíso, agaves, árboles, arbustos, cícadas, gramíneas ornamentales y arbóreas, así como para hortalizas y flores. Aunque parece el más sencillo, en la práctica genera más errores porque invita a tratarlo como una plantación común.
Paso a paso:
- Prepara las semillas.
- Elige las macetas adecuadas. Para 1–3 semillas, son suficientes recipientes de unos 0,3 l. Evita macetas altas. La razón es fisiológica: la semilla primero desarrolla la raíz y solo después de encontrar resistencia —normalmente el fondo de la maceta— activa el brote. En un recipiente demasiado profundo, la aparición de la primera hoja se retrasa desproporcionadamente.
- Llena las macetas con sustrato húmedo y permeable hasta aproximadamente ¾ de su altura.
- Distribuye las semillas sobre la superficie del sustrato.
- Cubre con una capa de sustrato del grosor igual al diámetro de la semilla; a ojo, no se necesita precisión. Excepción: las cícadas se colocan planas y se presionan para que aproximadamente la mitad de la semilla quede enterrada.
- Rocía abundantemente con niebla fina. Un chorro fuerte arrastra las semillas y descompone la estructura del sustrato.
- Cubre la siembra con una tapa transparente o film para estabilizar la humedad y la temperatura. Cada pocos días, destápala por un momento para ventilar. Cuando aparezcan los primeros brotes, quita la cubierta de forma permanente, de lo contrario los cotiledones se humedecerán demasiado.
Siembra en un lugar cálido; la alfombrilla calefactora sigue siendo la forma más sencilla de mantener una temperatura estable. Una alternativa es el propagador eléctrico, que combina la función de recipiente, cubierta y fuente de calor en un solo dispositivo. Las macetas pequeñas también se pueden colocar dentro de una bolsa con cierre hermético, combinando las ventajas de ambos métodos.
Trasplante: en siembras colectivas, separa las plántulas 2–4 semanas después de la germinación. En siembras individuales, trasplanta solo cuando las raíces llenen la maceta.
Método con gasas o papel de cocina
Solución para semillas muy pequeñas y delicadas, que en el sustrato se pierden fácilmente o se entierran demasiado profundo: eucaliptos, paulownias, jacarandas, pequeños cactus y agaves, bambús y semillas pequeñas de arbustos, hortalizas y flores. En lugar de sustrato se usa un soporte absorbente; los discos de algodón son los más adecuados.
Una ventaja adicional del método es el control visual total: ves exactamente qué semillas germinan y cuáles se pudren, y puedes reaccionar de inmediato.
Paso a paso:
- Prepara las semillas. Si no requieren remojo ni escarificación, pásalas a una hoja de papel; esto facilita su traslado preciso.
- Prepara un recipiente con tapa transparente: un mini invernadero, propagador o bandeja cubierta con film.
- Cubre el fondo con gasas o con 2–3 capas de papel de cocina.
- Humedece el soporte con agua hasta que esté húmedo, pero sin que gotee.
- Coloca las semillas con unas pinzas, manteniendo espacios entre ellas. Las semillas no pueden estar unas sobre otras; las raíces enredadas son prácticamente imposibles de separar sin dañarlas.
- Rocía toda la superficie con una fina niebla y cúbrela.
Este método requiere control diario: la humedad cambia mucho más rápido que en el sustrato, y la ventilación es obligatoria. Tras la germinación, trasplanta las semillas a macetas pequeñas en pocos días desde la aparición de la raíz; cuanto más tiempo crezca la plántula sobre las gasas, más difícil será trasladarla sin pérdidas.
↑ al índice de contenidosCondiciones de germinación
El éxito de la siembra depende de tres parámetros: temperatura, humedad y ventilación. Están en tensión entre sí: potenciar uno a costa de los demás suele acabar en la pérdida de la siembra.
Temperatura
La temperatura activa el metabolismo de la semilla y es el parámetro con mayor poder de influencia. Para la mayoría de las especies exóticas, el óptimo está entre 25–35 °C, aunque las especies de montaña y mediterráneas se conforman con valores más bajos.
Sin embargo, más importante que el valor en sí es la estabilidad. Las fluctuaciones diarias de varios grados, típicas de un alféizar sobre un radiador, pueden detener la germinación más eficazmente que una temperatura constante unos grados por debajo del óptimo. De ahí la ventaja de la alfombrilla térmica y el propagador sobre soluciones improvisadas.
Humedad
El sustrato debe mantenerse siempre ligeramente húmedo, nunca empapado. El exceso de agua desplaza el oxígeno del sustrato, y el embrión, contrariamente a la intuición, respira y muere sin oxígeno. El exceso de riego también es la causa directa del moho y la pudrición.
Usa pulverización en lugar de riego. Los recipientes cerrados y los mini invernaderos mantienen la humedad automáticamente, lo que reduce el riesgo de ambos extremos.
Ventilación
Un ambiente húmedo, cálido y completamente cerrado es ideal no solo para las semillas, sino también para los hongos. Ventilar regularmente —cada pocos días con el método clásico y en bolsa, diariamente con algodón— es un seguro económico para toda la siembra.
En resumen: calor estable, humedad moderada, aire renovado. Tres parámetros, ninguno más importante que los otros.
↑ al índice de contenidosErrores más comunes
La mayoría de las siembras fallidas se deben a unos pocos errores repetitivos. Conocerlos es más valioso que cualquier truco para acelerar la germinación.
- Siembra demasiado profunda. Un hábito trasladado de la plantación de bulbos. La plántula dispone de una reserva limitada de energía del endospermo: una capa de sustrato demasiado gruesa la agotará antes de que la hoja alcance la luz. La regla es: capa igual al diámetro de la semilla.
- Tierra de jardín. Compacta y poco permeable, retiene agua y asfixia las raíces. También contiene un banco de semillas de malezas, esporas de patógenos y plagas, de ahí el escenario clásico en el que después de unos días en la maceta brota césped en lugar de una palmera. Usa sustratos neutros: fibra de coco o mezclas preparadas para siembra.
- Exceso de riego. Las semillas deben estar en un sustrato húmedo, no nadando en agua. La falta de oxígeno significa pudrición.
- Secado excesivo. Un error opuesto y igualmente costoso. Interrumpir la imbibición después de iniciada mata el embrión ya activado: una semilla que se ha hinchado no puede volver a secarse.
- Temperatura inestable. Un sustrato demasiado frío ralentiza la germinación, el exceso de calor destruye el embrión. Las fluctuaciones son más dañinas que una temperatura constante y moderada.
- Falta de ventilación. Un recipiente cerrado herméticamente sin aireación es un cultivo de hongos.
- Falta de higiene. Las macetas y recipientes sin lavar en un ambiente cálido y húmedo se cubren de moho en pocos días, lo que generalmente significa el fin de la siembra.
- Siembra demasiado densa. Las plántulas compiten por la luz, se estiran y enredan sus raíces, lo que hace que el trasplante sea arriesgado.
- Preparación incorrecta de las semillas. Verter agua hirviendo, romper la cáscara, raspar la semilla hasta la mitad: todos estos procedimientos dañan el embrión. Trata con precaución los "remedios caseros" que circulan en los foros.
- Falta de paciencia. La causa más común y frustrante de pérdidas. Algunas especies germinan en varias semanas, otras en varios meses. Desenterrar las semillas "para comprobar" rompe la raíz embrionaria en crecimiento y anula meses de trabajo. No toques la siembra antes de que pase el tiempo indicado en el paquete.
Cuidado de las plántulas jóvenes
La germinación no es el final de la etapa más arriesgada. La plántula es mucho más vulnerable que la semilla durante las primeras semanas, y es entonces cuando se producen las mayores pérdidas.
- Luz. Necesidad básica de la planta joven. Con falta de luz, las plántulas se estiran, pierden firmeza y rigidez. Lo óptimo es un lugar luminoso y, en meses con días cortos, iluminación suplementaria con lámpara.
- Riego. Mantén una humedad constante y moderada. Riega con un chorro fino o desde abajo para no dañar el tallo frágil ni exponer las raíces.
- Aireación y endurecimiento. Acostumbra las plántulas que están cubiertas a una humedad más baja gradualmente, aumentando el tiempo sin cubierta. Descubrirlas bruscamente provoca desecación y marchitez.
- Trasplante. Cuando tenga 2–3 hojas, trasplanta las plántulas a recipientes individuales para que cada una tenga su propia luz, espacio y nutrientes.
- Exposición exterior. Antes de sacar la planta al balcón o al jardín, debe ser aclimatada: aumenta la exposición gradualmente durante varios a una docena de días. El sol directo puede quemar las hojas de una plántula joven en un solo día.
Cuándo empezar a fertilizar
La respuesta se deriva directamente de la estructura de la semilla. El endospermo alimenta a la plántula generalmente durante un período de dos semanas a tres meses desde la germinación; cuanto más grande la semilla, más tiempo dura. Cuando se agota esta reserva, la planta comienza a absorber nutrientes del sustrato y aquí aparece la distinción:
- Las plántulas en mezclas que contienen tierra pueden aguantar varios meses sin fertilización.
- Las plántulas en fibra de coco pura requieren fertilización regular. La fibra es un sustrato completamente neutro: no contiene nutrientes y el agua por sí sola no los aporta.
Usa fertilizante para plántulas y plantas jóvenes o un fertilizante universal en una dosis a la mitad de la recomendada por el fabricante. El sistema radicular joven se puede salinizar y sobrefertilizar fácilmente.
↑ al índice de contenidosPreguntas más frecuentes
¿Es necesario remojar las semillas antes de sembrar?
En la gran mayoría de los casos, sí. El remojo ablanda la cáscara y activa la imbibición, es decir, la hinchazón, que es la primera fase de la germinación. La excepción son las semillas microscópicas, por ejemplo, de eucaliptos y paulownias, que no se remojan. Regla general: cuanto más grande y dura sea la semilla, más tiempo debe remojarse.
¿Cuánto tiempo remojar las semillas?
Depende de la especie. Las semillas de Washingtonia necesitan 24 horas (mejor 48), las semillas duras de Raphia requieren incluso una semana. El tiempo exacto se indica en el paquete. Cambia el agua al menos una vez al día.
¿Se pueden remojar las semillas con agua hirviendo?
No. Es uno de los mitos más persistentes sobre la siembra. El agua para remojar debe tener entre 20 y 40 °C. El agua hirviendo desnaturaliza las proteínas del embrión y simplemente lo mata.
¿Qué es la escarificación y qué semillas la necesitan?
Es una ruptura controlada de la cáscara dura con una lima o papel de lija, para que la semilla absorba agua más rápido. Se usa para semillas grandes y duras: palmeras, aves del paraíso, cannas y pasifloras. Lija lejos del embrión y mejor poco que demasiado: una escarificación insuficiente solo alarga la espera, una excesiva destruye la semilla.
¿Cuál es la mejor temperatura para germinar semillas exóticas?
Para la mayoría de especies, 25–35 °C. Lo clave es la estabilidad: las fluctuaciones diarias dañan más que una temperatura constante un poco por debajo del óptimo. La mantiene mejor una alfombra térmica o un propagador eléctrico.
¿A qué profundidad sembrar las semillas?
Con una capa de sustrato del grosor igual al diámetro de la semilla. La excepción son las cícadas, que se colocan planas y se presionan hasta la mitad. La siembra demasiado profunda es el error más común: la plántula agota la reserva de energía del endospermo antes de llegar a la luz.
¿Por qué no germinan mis semillas?
Las causas más comunes son: temperatura demasiado baja o inestable, exceso de riego y pudrición, siembra demasiado profunda, sustrato pesado, omitir remojo o escarificación, o simplemente tiempo insuficiente. Algunas especies germinan en varios meses. Nunca desentierres las semillas antes del tiempo indicado en el paquete: la raíz embrionaria aparece mucho antes que la primera hoja y es fácil romperla.
¿Qué método de siembra elegir?
En bolsitas – para palmeras y semillas mayores de 2 mm, especies con germinación larga, espacio limitado. Clásica – la mayoría de semillas no microscópicas. En algodón – semillas muy pequeñas y delicadas (eucaliptos, paulownias, cactus, agaves).
¿Cuándo empezar a fertilizar las plántulas jóvenes?
El endospermo alimenta la plántula durante 2 semanas a 3 meses después de la germinación. Luego es necesario fertilizar, especialmente en fibra de coco pura, que es un sustrato completamente neutro. Usa un fertilizante para plantas jóvenes o uno universal en dosis a la mitad de la recomendada.
¿Por qué hay que sembrar las semillas de palmeras frescas?
Muchas palmeras tienen semillas del tipo recalcitrante, que no toleran el secado ni el almacenamiento prolongado. Su viabilidad se mide en semanas o meses, no en años, y disminuye más rápido cuanto más largo es el proceso logístico. Por eso, en este grupo de plantas, el origen y la frescura del material de siembra influyen más en el resultado que la técnica de siembra.